Lo que habita dentro – Malenka Ramos

Autora: Malenka Ramos

Octubre 1987 San Petri (Costa de la Muerte).

En la noche de brujas (Samhain) un grupo de niños entra en la antigua casa Camelle, un lugar abandonado del que se cuentan terribles leyendas. Pero la casa guarda un oscuro secreto y un pozo. Un pozo del que pende una bombilla que no debería haber funcionado. Cerrado por una tapa de metal que jamás debieron abrir. Porque había unas escaleras de metal para bajar–pero también para subir–, un sonido sibilante y algo más…

“1, 2,3 Yo os atraparé”.

Es a partir de ese momento cuando nada vuelve a ser como antes. Las noches se convierten en una lucha por sobrevivir a las visiones, los arañazos en el armario y los sonidos bajo la cama. Dos de los chicos desaparecen y algo les persigue.

“Tengo piedras, Enma…Muchas piedras…”.

Actualmente todos esos niños y niñas son adultos pero jamás se han podido desprender de sus visiones y de los terribles acontecimientos que vivieron siendo tan jóvenes. Casi treinta años después las pesadillas son más intensas. 

La casa Camelle está en obras y alguien ha abierto el pozo…
Los mensajes y las visiones de niños fantasmales les persiguen con más intensidad.
Él ha vuelto…
Bunny, el cruel….

“Cuando uno se da cuenta de que sus padres no son los superhéroes que siempre has creído que son, que los monstruos son reales y ellos no pueden verlos. Esa es la historia, el verdadero dilema. Y entonces solo caben dos soluciones; O te ocupas tú del monstruo o el monstruo se ocupa de ti”.


no recomiendo este libro (1)

Este ha sido un libro… confuso y muy completo al mismo tiempo. Por una parte, cuando lo terminé estuve reflexionando un largo rato sobre algunos cabos sueltos que se me habían quedado por el camino, pero aún así hubo ciertos aspectos del libro que no pude terminar de comprender. Me habría gustado que se limitara únicamente al campo psicológico, y no incluyera los elementos paranormales (aunque puede que haya sido yo la que no entendió la metáfora completa, que también puede ser. Y si ese fuera el caso, le dedicaría toda mi admiración y un gran aplauso a la escritora).

Por otro lado, es quizás el thriller más profundo que he leído en toda mi vida. No puedo decir todo lo que quisiera sin hacer spoilers, pero me encantó el que la autora se metiera en los miedos más arraigados del ser humano, esos que no importa cuánto tiempo pase, que siguen limitándonos y provocándonos un pequeño escalofrío (o en el caso de estos protagonistas, un gran temblor) cada vez que alguien o algo los evocan. Sí, estoy hablando de los miedos que nos acompañan desde la infancia.

Del mismo modo, me ha parecido uno de los thrillers más reales que he leído jamás (irónicamente, y ya entenderéis cuando lo leáis el por qué me parece tan irónico), porque quizás no nos resulta tan fácil identificarnos con otros protagonistas que están siendo acosados por exparejas pirad@s o a los que les han secuestrado algún hijo. ¿Pero… quién no tiene algún temor de la infancia que no ha conseguido quitarse?

 

Imagen relacionada

“Al final los niños olvidan todo, o eso creen. Durante un tiempo. Luego uno crece y se hace adulto. Uno recuerda muchas cosas, pero también pierde recuerdos que en su momento fueron importantes. A veces, solo a veces, uno finge que no se acuerda, pero vive atormentado durante toda su vida. Y sigue abriendo el armario antes de acostarse, mira debajo de la cama o escucha detrás de una puerta. Eres adulto, sí, con demasiadas preocupaciones en tu vida que hacen que te olvides de lo que un día fuiste, pero los terrores siguen ahí, martilleándote la cabeza cada vez que apagas la luz. Y sigues encendiendo una lamparita de mesa para no dormir totalmente a oscuras, compras una casa sin sótano, miras por el retrovisor instintivamente, creyendo que verás a alguien sentado en el asiento de atrás. Eres adulto, sí, pero tus miedos, también.”

 

Pero la profundidad no se queda ahí, sino que toca otros tantos temas que han hecho a este libro más completo todavía. Trata también…

  • Una cruda historia de bullying, con el aliciente de que por aque entonces se consideraba algo totalmente corriente, por lo que los niños tenían que pasar para madurar y llegar a ser ‘hombres’.
  • Una tierna y delicada historia de amor entre dos niños;  de amor verdadero, puede que mucho más maduro y real del que la mayor parte de adultos llega a tener jamás. Un amor que sobrevivió al horror, al trauma y al paso del tiempo. Que, tal y como ocurre con los restos de un fuego, permaneció en sus memorias y corazones, y les ayudó a sobrevivir en esa etapa.
  • Los estragos de una dura relación de maltrato psicológico, que convierten a una niña guerrera y segura de sí misma, en una mujer mayor en edad, pero menor en espíritu.
  • Y, al final de la novela, es alucinante la diferencia entre cómo ven la realidad un niño, una persona traumatizada, y un adulto corriente. Ante un mismo escenario, la visión de cada uno de ellos es totalmente opuesta.

 

En conclusión, el mensaje de esta novela me ha encantado, por su veracidad, su inteligencia y su profundidad. Me da lástima no poder hablar aquí de ello, puesto que si no os destriparía la lectura, pero realmente me parece un libro digno de ser leído y reflexionado. A pesar de sus puntuales sinsentidos (o mi no entendimiento de toda la metáfora) 😉 .

 

En esta ocasión no puedo compartir con vosotr@s mi extracto favorita de la novela, puesto que ello supondría un terrible spoiler. Aún así, os diré que se encuentra en las últimas páginas, y me permitiré compartiros otro extracto que también me encantó:

Es de piedra y de noche, y de fuego y de lágrimas. En sus aguas dudosas reposa desde siempre lo que no está dormido, un remoto lugar donde se fraguan las abominaciones y los sueños, la traición y los crímenes. Es el pozo de lo que eres capaz, y en él duermen reptiles, y un fulgor y una profunda espera. Es un rostro también, y tú eres ese pozo.”

CARLOS MARZAL

 

Imagen relacionada

En fin, para terminar, os dejo con una reflexión: ya sé que hay gente bastante extrema en cuanto a la perturbación de su mente (aquellos a los que denominamos como trastornados), pero… ¿realmente puede alguien considerarse mentalmente sano?

Entendedme, no estoy intentando decir que todos estamos locos a nivel de enfermedad mental, pero, ¿no tenemos todos, en mayor o menor medida, unos miedos que distorsionan nuestra realidad? La persona a la que se le lleva la contraria y automáticamente considera que se le está atacando, o aquellos que piensan que el mundo está de su parte o en su contra… ¿está esa gente mentalmente sana? ¿Lo estamos alguno?

Resultado de imagen de lo que habita dentro

 

Unos, dos y tres… os atraparé… 

 

Uno y dos… Freddy viene por ti

 

Bunny el Cruel, Freddy… Siempre habrá un monstruo buscándote.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s