Selfies – Jussi Adler-Olsen

Autor: Jussi Adler-Olsen

El séptimo caso del Departamento Q, un auténtico rompecabezas para Carl Mørck y su asistente Assad.

Cuando en un parque de Copenhague aparece el cuerpo sin vida de una mujer mayor, el comisario Carl Mørck recibe el encargo de esclarecer ese asesinato brutal, cuyas circunstancias parecen estar relacionadas con otra muerte sucedida años atrás. Al mismo tiempo, un asesino en serie se dedica a atropellar a mujeres jóvenes. Por si fuera poco, las instancias superiores del Departamento Q están todo menos contentas con el bajo porcentaje de resolución de casos y se plantean suprimir gran parte de la financiación del departamento. Además, Rose, ayudante de Carl Mørck y pieza fundamental de su equipo, pasa por un mal momento. Vive atormentada por recuerdos de acontecimientos espeluznantes de su pasado que la obligan a ingresar en un hospital psiquiátrico. ¿Qué tienen que ver con todo esto una trabajadora social resentida, Anne-Line Svendsen, y tres jóvenes muy atractivas y obsesionadas con su apariencia, Michelle, Jasmin y Denise, que se conocen en la sala de espera del despacho de Svendsen y para inmortalizar el momento se hacen un selfie?


no recomiendo este libro (1)

Soy consciente de que, por cómo me voy a expresar, va a parecer que he odiado este libro, así que me gustaría empezar aclarando que en el fondo me ha gustado, y, de hecho, tengo pensado leer más casos del departamento Q.

Además, voy a hacer unos cuantos spoilers en esta reseña (tranquilos, no desentrañaré quién mata a quién, pero sí incluiré información que no nos dan desde el principio de la historia), así que… bajo vuestra responsabilidad está lo que leáis 😉 .

Bien, una vez que he aclarado los dos aspectos más importantes, procederé con mi opinión. La verdad es que lo que más me ha gustado es que relata tres distintos casos policiales que, a priori, no tienen ninguna conexión, con lo que el lector (en este caso yo) se queda pensando: “¿A qué viene tanto lío? ¿No es más fácil centrarse en una historia y dejar la otra para el siguiente libro?”. Pero no, según vas avanzando en la historia te das cuenta de que, de alguna manera, todos los casos están interconectados.

Además, es uno de los pocos thrillers en los que he llegado a reírme a carcajada limpia y pura, especialmente con el policía extranjero, Assad, que me ha parecido muy tierno (aunque parece ser que esconde algo… ¿podrá ser la trama de una siguiente novela?).

-¿Qué os parece) – dijo mientras pulsaba el timbre del portal-. Esos de la tele deben de estar locos; mira que pensar que iban a poder asistir a un interrogatorio…

-Ya, pero Carl, deberías haberlo pensado antes de darle la patada en la espinilla al productor ese. No estoy seguro de que se haya creído que había sido sin querer – advirtió Laursen.

Resultado de imagen de selfies adler

Bien, esta imagen consiste en una culminación física de todo lo que me ha gustado del libro. Y además me sirve como perfecto enlace para el principal de mis disgustos: me parece genial que al final todos los casos tuvieran un sentido, pero aún así…. terminaba todas las noches con dolor de cabeza, sólo por el esfuerzo que me suponía intentar recordar quién era quién y qué se suponía que había hecho.

A mí es a la primera a la que le encantan esos libros (al estilo de Mary Kubica) en los que te cuentan dos historias paralelas en un principio inconexas pero que al final se enlazan y adquieren sentido… Pero estad atent@s al número que he elegido: ¡¡DOS!!

Ahora mismo no recuerdo cuál era el número total de historias que se entralazaban en Selfies, pero creo recordar que eran nada más ni nada menos que cinco. En unas 490 páginas. Que, por si fuera poco, cada cual presumía de un mayor nivel de absurdez. Me explicaré:

El primer caso que contaré es el de una empleada social que (¡¡y aquí empiezan los spoilers!!) de repente descubre que tiene cáncer. El darse cuenta de que podría morir en breves y que su vida está tremendamente vacía, sin nadie que le quiera, ni a quien querer, y sin ninguna buena obra que le dé sentido a su existencia, se le ilumina una extraña bombillita en la cabeza y decide…. (a los que penséis que se decantó por alguna de las dos salidas más tópicas: el suicidio o hacer el bien, os equivocáis, nuestra Anne-Line es más original que todo eso) dedicarse a asesinar a niñas caprichosas que se aprovechen de la Seguridad Social para comprarse ropa de última moda. Eso sí, ella lo califica como una buena obra para librar al mundo de las sabandijas, así que en el fondo sí podríamos decir que ha optado por un tópico.

Pero es que la cosa no acaba ahí, ahora es cuando añadimos a la ecuación el elemento absurdo. Tres de las chicas que están en la larga lista de “sabandijas caprichosas susceptibles de ser asesinadas” son Denise, Jazmine y Michelle, las chicas que aparecen en el selfie. Ellas se conocieron en la sala de espera para reunirse con su trabajadora social (sí, Anne-Line), y les unió no solamente el desprecio por esta mujer, sino también el amor a vestir bien y no mover un dedo para ganarse su propio dinero. De esta manera, se van a vivir juntas y traman distintos planes para ganar mucho dinero (como os podréis imaginar, ninguno de ellos implica trabajar) . El primero de ellos es…. chan chan chan…. ¡¡asesinar a Anne-Line!! Sí, señor (leánse esas dos palabras con énfasis, por favor). Por lo visto corre el rumor de que le ha tocado la lotería, con lo que planean matarla y robarle. No obstante, por circunstancias del destino, se distraen y deciden robar una discoteca antes, con lo que, sin saberlo, le dan ventaja a la trabajadora social en ese absurdo enfrentamiento.

Y la cosa sigue sin haber terminado, porque además de la serie de atropellos mortales (el método de asesinato que eligió Anne-Line para sus víctimas), la policía debe investigar el asesinato de una señora mayor que parece sospechosamente similar al de una profesora de años atrás. Y sí, la señora mayor es (era) la abuela de Denise. La resolución de quién las mató y por qué… me alegro de no poder hablar de ello, porque no sabría ni por dónde empezar.

Y, esta vez sí por último, tenemos la última incógnita, que es la razón por la que una de las agentes, Rose, ha tenido que ingresar en un psiquiátrico, por voluntad propia. La historia de este personaje es muy triste (y más teniendo en cuenta que estuvo rodeada de un montón de personas que pudieron haberle ayudado y pasaron de ella, lo que me parece absolutamente increíble, y entenderéis el por qué al leer el libro), pero… Estamos hablando de una mujer que de vez en cuando solía ir a trabajar adoptando la personalidad de una de sus hermanas (de hecho, en una ocasión, consiguió engañar a sus compañeros durante una tarde entera), y no precisamente bromeando; de una mujer que, durante una sesión de hipnosis a la que tuvieron que acudir en un caso anterior, pareció revivir recuerdos tremendamente dolorosos, y no supo cómo enfrentarse a ellos. Estamos hablando de una mujer que muestra grandes indicios de necesitar ayuda urgente, pero todos sus seres queridos viven tan felices a su alrededor sin prestarle la más mínima atención… y, de repente, oh! que sorpresa, se ha vuelto loca y ha desaparecido. Ejem.

Resultado de imagen de trauma

En definitiva, si tuviera que calificar esta novela con una sola palabra, ésta sería sin duda: absurda. No solamente la trama no me ha gustado, sino que además el final ha sido… en fin, sigo sin verle un por qué a esta historia. Y además el título no es especialmente significativo para la trama (vale, la policía consigue atar cabos gracias a un selfie, pero hasta ahí), lo que no me gustó.

No obstante, me he reído mucho, me ha parecido muy fácil de leer (en cuatro noches ya me la había terminado) y tiene un je ne sais quoi que me ha gustado mucho (puede que sea cómo está escrito, pero no sé), hasta el límite de haberme dejado con ganas de leer otros casos del departamento Q, a pesar de haberme dedicado a ponerles verdes en este post. Así que… ¿si me preguntas si te recomiendo leerlo qué te respondería? Cómo ya dije al principio de la reseña: queda bajo tu responsabilidad 😉 .

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s