Slenderman

La semana pasada fui al cine (y lo digo en negrita, porque como bien sabéis, esto implica una pequeñita fortuna) a ver la prestigiosa película de terror… Slenderman. Como bien podréis comprobar en la última parte del post, una enigmática leyenda ha sido alimentada a lo largo de los años en torno a este hombre sin rostro. Se han escrito libros, filmado documentales y cortometrajes… e incluso se han cometido tremendos asesinatos en su nombre.

Con tan buena fama precediéndole, no es de extrañar que el pasado jueves, durante los tráileres, agarrase la mano de mi acompañante con una mezcla de emoción y miedo, puesto que, además, era el primer filme de terror que veía en la gran pantalla en muchos años.

Ahora bien, de modo que podáis empatizar con mis sentimientos, os rogaría que os levantaseis un momento, os dirigieseis al frigorífico para seleccionar la botella del líquido más frío que tengáis en vuestra casa… y os la echaseis encima. Sin contemplaciones. Que estropee el peinado tan bonito que os habéis hecho. Que deje una oscura e incómoda marca en vuestra camiseta. Que os haga llorar de frustración.

Muy bien, ahora que me siento comprendida, podemos proseguir.

 

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A ver, si me preguntáis con que dos palabras defino la película, yo os diría que… aburrida y divertida. Efectivamente. Un extraño cóctel de por sí, pero que además una buena producción de terror NO PUEDE TENER.

Lo cierto es que mientras la veía, ya estaba pensando en la reseña que le iba a escribir, así que fui contando las reacciones que me provocaba, que, para mi desagradable sorpresa, tan solo fueron las siguientes: un ligero sobresalto, cuatro carcajadas, dos bostezos (eran las diez y media de la noche, y me precedía una intensa semana de trabajo y universidad) y un constante lamento interior cada vez que recordaba lo que había pagado por pasarme 93 minutos encerrada en esa sala. Cierto es que me podría haber marchado para recuperar algunas horas de sueño; pero insisto, las entradas de cine son muy caras, y que menos que aprovechar el dinero gastado en esta reseña.

Desde la primera intervención de las actrices, tuve la inquietante sensación de que no me iba a parecer una buena película, puesto que no me gustó la elección del reparto, y no me pareció nada convincente ni creíble su actuación. No obstante, me esforcé en no juzgar tan tempranamente, y darle una oportunidad a la trama, el guión, la ambientación… En vano, vaya.

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Para empezar, si la leyenda dice: “no abras los ojos hasta que haya sonado la tercera campanada, porque sino verás a Slenderman y, o bien morirás, o bien te volverás psicótica”. ¿Alguien me podría explicar por qué, si de tres personajes, dos tenían UNA VENDA EN LOS OJOS cuando sonaron las campanadas… una se volvió loca y precisamente las otras dos murieron? Yo soy muy merliniana cuando hablamos de normas, pero… ¿cómo puedes respetar una leyenda si su figura malévola (en este caso, el hombre sin rostro)  se salta sus propias reglas?

Bien, para continuar la reseña, os contaré que yo he re-denominado el filme como “Slenderman… o los padres fantasmas”. Porque no es por nada, pusieron al padre de la primera víctima como una malísima persona que siempre estaba borracho y desatendía a su hija (que sí, nos os escandalicéis, me parece fatal), pero… ¡los otros tampoco son mejores!

Había tres personajes, lo que hace un total de 5 progenitores (el padre de la primera víctima había fallecido). Sin embargo, las chicas acudían a altas horas de la noche a la vivienda de las demás, corrían, chillaban, lloraban a alta voz… y en cambio, ni una sola de las veces pude ver a algún ascendiente acudiendo en su ayuda. Lo que me hace plantearme las siguientes cuestiones: o bien todos compartían la misma droga, o bien se olían que sus hijas se habían metido en un asunto siniestro y… ¡allá cuidados, yo ya le advertí que no hablase con extraños! O se habían marchado a un retiro, al más puro estilo Todo Incluido. Ah, bueno, sí, o eran todos fantasmas, todo es posible.

Bueno, continuemos con las reglas mal elaboradas. Una antigua víctima del Hombre Delgado supuestamente les intentó ayudar a recuperar a su amiga desaparecida, indicándoles que, si renunciaban a algo que fuera importante para ellas, podrían recuperar a su compañera. Una buena noche, las tres se fueron tan campantes al bosque, destruyeron sus bienes más preciados y se pusieron la famosa venda en los ojos… no obstante, no sucedió nada. Pues bien, no solamente tuvieron que volver a sus casas con las manos más vacías, sino que, además, a una de ellas se le ocurrió que la mejor manera de solucionarlo todo sería meter a la querida hermana de una de ellas en la pesadilla. ¿Qué razonamiento siguió? Quién lo sabe. ¿Qué es lo que más me sorprendió? A la hermana mayor le duró el enfado dos segundos.

¿En serio eso es lo que te importa que tu amado familiar esté en un hospital moribunda?

Ah, sí, casi se me olvida: esta es una de las escenas (de las otras no me acuerdo, lo siento) que me hicieron reír. La previamente mencionada hermana mayor, viéndose sola y sin encontrar ninguna salida, se va al bosque, llama al Hombre Sin Rostro y le pide, muy decidida, que se la lleve. ¡Pero cuando él va a satisfacer sus deseos, 30 segundos más tarde, ella sale corriendo despavorida y le suplica que le deje en paz! ¡Pero que poca seriedad tiene esta chica para con sus decisiones!

Y para terminar… ¿soy la única que siente curiosidad sobre qué móvil llevaba Slenderman para hacer las videollamadas?

 

¡FIN DE SPOILERS!

 

En conclusión, lo único que me ha gustado de todo el filme ha sido la última intervención de la hermana pequeña, en la que advierte de lo que mantiene vivos a los monstruos de las leyendas son los rumores que se crean alrededor de los incautos que sienten suficiente curiosidad como para desafiarles.

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Dónde le podéis encontrar…

Beware the Slenderman es un documental que versa sobre dos niñas que hace 4 años asesinaron a una compañera de clase (disponible en HBO), en homenaje a Slenderman. Tenía ilusión de verlo pero… tras esa fatídica noche en el cine, creo que ha pasado a la última de mis prioridades cinematográficas.

 

¡Ah! Y si tenéis curiosidad sobre Slenderman… aquí os dejo un artículo en el que podéis aprender más sobre él.

Recordad… es mejor no molestar a los monstruos, especialmente si tiene los brazos tan largos… que nunca podrás huir.

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