Escándalo – M.S. Force

Cuando la perrita de Natalie muerde al sex symbol del momento, pueden suceder dos cosas: que la lleve a juicio… o que la invite a tomar un café.

El invierno en Nueva York no es la estación más agradable para pasear, pero Natalie, una joven maestra acostumbrada al frío de su Nebraska natal, no teme a las calles heladas. Por eso, una tarde sale con su perra, Fluff, sin imaginar que su adorada mascota atacaría a un joven muy atractivo. Un hombre cuya cara no es del todo desconocida para Natalie… ¡Un hombre que no es otro que Flynn Godfrey, el sex symbol del momento!

A partir de este encuentro fortuito, Natalie y Flynn empiezan a verse, incapaces de negar la atracción mutua que ha nacido entre ellos. Sin embargo, ninguno de los dos es del todo sincero: ella moriría antes de confesarle su auténtica historia; él no quiere asustarla proponiéndole los atrevidos juegos eróticos de dominación que le gusta practicar en secreto en el Club Quantum. Pero cuando ambos asistan juntos a la entrega de los Globos de Oro, los focos de la prensa empezarán a iluminar la verdad.

El escándalo está a punto de estallar…

 

no recomiendo este libro

A ver… qué puedo decir de esta novela.

Me ha costado HORRORES terminármela (no es una exageración, de verdad que desde el día en que la empecé hasta que la terminé fácilmente habrá pasado un año); y la única razón por la que no la abandoné es porque lo pedí en Edición Anticipada, con lo que necesitaba entregar la reseña antes de poder optar por otra lectura más placentera.

Así que… empecemos con la dichosa valoración.

Brevemente, yo definiría el libro como un cóctel de clichés llevados al extremo. Y, además, de una manera tan pastelosa que tenía que asegurarme de no haber comido nada antes de ponerme a leerlo. Así pues, iré desgranando los distintos aspectos que me han fastidiado la historia:

Ah, bueno sí: debo avisaros de que a partir de ahora voy a incluir numerosos SPOILERS. Pero en serio, como dice Rosana, “la vida son dos trazos y un borrón”, así que sigue mi consejo: léete la reseña y huye en dirección contraria al libro. No merece la pena que dejes de leer otra maravillosa historia por él.

CLICHÉ #1: la feliz pareja está compuesta por la estrella de cine más importante del momento y una profesora. Se conocen cuando él está en un parque grabando una escena (lo del parque es cierto, aunque no estoy del todo segura de que estuvieran grabando, tened en cuenta que hace un año que me leí esta escena) y ella paseando a su perro, el cual casualmente va directo al actor y le muerde. Claramente, según la historia de los topicazos, a partir de aquí solamente existían dos opciones:

                OPCIÓN Nº1: Flinn se enamora locamente de la profesora desde el mismo momento en que le ve, transformando al mordisco del perrito en una “divertida” anécdota que contarían más adelante a sus nietos, como si fuera la flecha de Cupido.

                 OPCIÓN Nº2: el actor se enfada con la dueña y se caen fatal a primera vista. Pero como ambos parecen salidos del casting publicitario de Hugo Boss y Victoria’s Secret, respectivamente, no son capaces de mantenerse alejados, y el profundo odio deriva en un apasionado romance.

En este caso, la autora se decantó por la primera opción.

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CLICHÉ #2: resulta que a Flinn le gusta llevar el control en la cama. Y no me refiero a que siempre insista en ponerse él arriba o le empotre a la chica contra la pared, no, ya me entendéis… (cof cof, Grey). No obstante…. No solamente (¡oh! Que sorpresa) la chica es más inocente que un recién nacido… sino que además tiene un trauma por haber sido violada, con lo que para ella cualquier situación sexual es compleja. Este tema me parecería interesante (el proceso de superación de la mujer, etc.) si la escritora lo hubiera enfocado de otra manera, más madura y menos comercial.

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CLICHÉ #3: en realidad, esto que voy a relatar ahora no estoy tan segura de que sea un cliché, más que nada porque yo huyo firmemente de las novelas con princesitas en la portada (no estoy criticando a quien le guste, ¿eh?, obviamente cada uno tiene sus gustos y todos son igual de respetables. Simplemente digo que a mí no me gusta nada lo pasteloso). Pero tengo que incluirlo, sencillamente porque es una de las cosas que más me ha traumatizado:

¿POR QUÉ? QUE ALGUIEN POR FAVOR ME EXPLIQUE POR QUÉ DEMONIOS los dos protagonistas tenían que estar a cada maldito segundo babeando por el otro.

Y esta es la razón por la que me llevó 12 meses acabarlo. Tenía que dosificar las dosis de azúcar para no morirme de angustia.

No me malinterpretéis. Yo soy muy romántica, me encantan las demostraciones de amor y no pasa un solo día sin que diga “te quiero”. ¡Pero todo tiene sus límites!

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CLICHÉ #4: la manera más sana de comenzar cualquier relación es escondiéndole los aspectos más importantes de tu vida a tu pareja. Ah, espera, no era así, ¿verdad?

Hazme el favor de no venderme que tienen la relación amorosa del siglo y que ni siquiera Demi Moore y Patrick Swayze (Ghost) llegaron a su nivel…. Para luego ponerme (como en exactamente todas las novelas del género que me he leído) la situación de que el hombre no se atreve a mencionarle a su queridísima novia un aspecto tan fundamental de su persona.

¿Que si en el pasado le hubiera gustado el sado debería habérselo contado? Según mi opinión, eso ya es opcional. Pero si actualmente te despiertas sudoroso todas las mañanas porque has soñado que le metías un plug donde el sol no visita…

Entiendo que ella esté traumatizada, pero si él ya ha decidido rechazar esa parte de sí mismo por ella (y no es como si yo dijera “no voy a volver a comer ensalada”, que, en fin, no me supone ningún esfuerzo. Pero es que es algo que él sigue necesitando y que considera importante)… ¿no es una demostración de confianza compartir algo tan fundamental?

Insisto, si no, no me lo vendas como la relación del año.

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CLICHÉ #5: estilo Gran Hermano. Hace (literalmente) dos días no nos conocíamos… y ahora me corto las venas si tengo que separarme un par de horas de ti. Aparte de lo poco sano que me parece eso (yo más bien me corto las venas si no puedo separarme ni dos horas de ti, aunque te ame con locura)… venga ya. No sabes NADA de la otra persona. En su tiempo libre bien se podría dedicar a torturar cachorros como a cocinar cupcakes de frambuesa, o puede que en los bares se dedique a palmear el trasero de las camareras… pero tú afirmas que le amas cuando no sabes ¡¡¡NADA!!! del sujeto….

Llamadme crítica si queréis, pero a mí me parece totalmente irreal.

 

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Y, bueno. La verdad es que podría seguir horas contándoos por qué me siento profunda y tristemente timada (tengo tantos motivos como páginas el libro), pero para no alargar esto innecesariamente y poder olvidarlo por fin, os dejaré con este simple pero imprescindible consejo: huid.

Antes de que sea demasiado tarde.

 

Sin más dilación, os agradezco el tiempo que me habéis dedicado, y os deseo un feliz día y unas más felices lecturas. ¡Hasta la próxima!

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