Rutina

¿Alguna vez has tenido la sensación de que tus días se sucedían unos a otros, sin ninguna novedad? ¿De que antes incluso de que terminara el lunes, ya sabías lo que iba a pasar el martes?

Hay gente a la que le gusta la rutina. Les hace sentirse segur@s, dentro de su zona de confort. Porque si tenemos controlado lo que sucede en cada momento, no habrá espacio para las sorpresas desagradables, ¿verdad?

Sin embargo, por otro lado están los que se aburren con demasiada repetición. L@s que buscan aventuras o nuevas actividades para sentir que prosperan.

Personalmente, yo agradezco tener un pequeño oasis de paz todos los días. Pero te lo digo por experiencia… no hay nada peor (para mí) que una constante reiteración en la que jamás se salga de un pequeño círculo.

Amanecer, ir a la escuela, volver a casa para hacer los deberes o bien salir con los amigos (a los mismos sitios de siempre), acostarse a dormir… y volver a empezar. Y todo ello, siguiendo ciegamente el estilo de vida que sus padres desean. Esa es la vida de Chiara. El día de la marmota en versión millenial.

Como es previsible, un buen día conoce a Ludovica, una joven diferente a l@s demás que parece muy divertida, aventurera y segura de sí misma. Le enseña un mundo sórdido y oscuro en el que parece que ellas tienen el poder. Descubre el potencial de su belleza y el atractivo de la seducción. La posibilidad de llevar doble vida, de verse a sí misma como alguien interesante, misteriosa y más completa que sus semejantes.

Casi imposible de resistir.

Y por otra parte está Ludovica. Ella no es una chica de clase alta aburrida. Ella realmente necesita el dinero por el que se prostituye. Acarrea un alma rota, una “madre” abusiva y muchos miedos que quiere esconder bajo sus devaneos nocturnos. Parece frágil e inofensiva, pero yo creo que puede llegar a ser letal (incluso sin ser consciente).

Chiara y Ludovica. Como la luna y las estrellas. Es curioso, pero por alguna razón, quienes están aburridos de su vida y quienes desean escapar del sufrimiento de la suya se suelen sentir atraíd@s como imanes.

Ahora bien, ¿cuántas personas como Chiara hay en el mundo? Hastiadas de su día a día, que de repente encuentran una válvula de escape y se agarran con fiereza a ella, sin fijarse en los posibles riesgos o en si realmente conocen a la persona por la que de pronto sienten tanta admiración y afecto.

Puede incluso que tú mism@ hayas sido Chiara en algún momento.

¿Moraleja? Analiza tu vida. ¿Te sientes satisfech@? ¿O crees que le falta algo para ser placentera? No esperes a sentirte tan desesperad@ como para adentrarte en cualquier carretera secundaria que te ayude a encontrar nuevas emociones.

Piensa en lo que te gusta y toma tu propio camino.

Poder

Ahora examinemos la otra parte de la historia. A esos Sugar Daddies que abusan de la inocencia e inexperiencia de dos adolescentes.

Generalmente son personas tan poderosas a nivel social, que han desarrollado la creencia de merecer tener aquello que desean. Para ellos toda persona tiene un precio determinado. Y, como a un jarrón chino o un cuadro famoso, tratan a su “compra” como una simple mercancía. Sin derechos ni sentimientos.

Al principio puede que sean agradables y te prometan todo el oro del mundo tan solo por pasar tiempo con ellos. Pero seamos sinceros, el ser humano es un animal sexual, y si se hacen la idea de vales X cantidad de euros (u otra divisa), te tratarán en consecuencia.

Desde mi punto de vista, los Sugar Daddies (o ya puestos, cualquier tipo de consumidor de la industria humana del sexo) son unos abusones de baja (o nula) calidad humana que se aprovechan de las circunstancias de esas chicas (o en su caso, chicos). Si se jactan de tener tanto poder como para poder comprar todo aquello que se les antoje, ¿no te parece patético obligar a alguien a acostarse con ell@s? ¿Realmente creen que su pareja de cama siente el más mínimo deseo real?

Simplemente tienen graves necesidades económicas o están cegad@s por un mundo de lujo. Pero no merecen ser tratados como un objeto de comercio. Y, en mi opinión, más que retratarles a ell@s, dice mucho en contra de quien les consumen.

Ha existido mucha polémica respecto a la emisión de esta serie. Numerosas figuras públicas pedían que no se narrara el abuso infantil como una historia repleta de glamour, para no crear una imagen equivocada de la industria sexual.

No obstante, yo creo que esta serie es muy necesaria. Porque la gente debe tener en cuenta que en ocasiones el mundo de la prostitución o de l@s escorts puede parecer muy atractivo. Te rodeas de seda, champagne y personas influyentes. Sí. Pero igualmente estás vendiendo tu cuerpo y tu alma. Te está poniendo un precio. Estás mandando el mensaje de que vales cierta cantidad de billetes. Y que por esa cantidad perteneces a otra persona.

Es glamouroso, sí. Pero también vejatorio.

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